
E l anfitrión ofrece alojamiento gratuito durante dos días a cualquier viajero aprobado por SERVAS, pudiendo ampliar este tiempo a su conveniencia, después de hablarlo con el viajero. No está obligado a recibir todos los viajeros que le escriban o telefoneen. Su aceptación dependerá de su disponibilidad. El anfitrión no debe creer que recibir a un visitante signifique alterar las costumbres propias. Es el viajero quien debe integrarse en el sistema de vida del anfitrión.
L o que buscan los viajeros-Servas es una oportunidad de conocer a los anfitriones en su vida diaria y, por un breve lapso de tiempo, formar parte de su comunidad familiar, para llegar de ese modo a un conocimiento más profundo y genuino de la idiosincrasia y la cultura del país visitado. El anfitrión no está obligado a pasar todo su tiempo con el visitante; acompaña a éste el tiempo que pueda o quiera, con entera libertad. La antelación y el modo, escrito o por teléfono, en que debe avisar el viajero, vienen especificados en la lista. En ningún caso puede presentarse en el domicilio del anfitrión sin previa invitación.