Ciudad de México, a 15 de enero de 2016

 

Como agua para chocolate, así de intensa fue nuestra primera vez como anfitriones de Servas. Estábamos nerviosos por todo, no romper las reglas, quedar bien y evitar fallas, Yo me sentí muy presionada porque mi hijo de vacaciones quería ir a centros comerciales, cine, y a Odile no le gustaban los centros comerciales, ni los museos, ni las exposiciones. Pero logramos formar una familia temporal ajustándonos a su visita.

Y a pesar de las diferencias culturales, fue divertido y mucho se debió a que era la primera época navideña que mi hijo y yo pasaríamos solos y estábamos los dos con grandes deseos de compañía. Afortunadamente fueron algunos paseos muy interesantes, divertidos, alegres y educativos porque había diferencias grandes pero los tres supimos adaptarnos en equipo. Que alegría y que calidez de hogar formamos Odile, mi hijo Santiago y yo. Tanto fue que la despedida fue triste para los tres y no pudimos dejar de soltar varias lágrimas cuando subió al camión rumbo al aeropuerto.

La primera noche del primer viernes del 2016 cenamos juntos y vaya suerte de Odile porque siendo mejor mi hijo para el sazón no quedó tan mal una comida sana, nutritiva y mexicana como ella esperaba. Sin vino, porque afortunadamente no bebe y eso me ayudó a que mi amado hijo no se prendiera de la lámpara. Estábamos los tres cansados, nosotros de un viaje a Puebla por 8 días y ella que venía de Houston de visitar a sus hijos. Así que dormimos temprano. Esa noche, ella comentó que le encantaba sentirse como en un hotel: agua, privacidad, radio, cama confortable, escritorio, todo un servicio SIX Sigma (casi solo por 3 estrellas más).

Al día siguiente, nos aventuramos en mi auto a Dinamos, Rectoría e islas de la UNAM, Coyoacán; nosotros teníamos un compromiso en la tarde y ella quiso pasar todo el día con nosotros. Así que como familia paseamos por Coyoacán, centro, mercado, helados, viveros; le comenté que si deseaba quedarse a conocer más de Coyoacán, una opción era subirse a turibus y continuar su visita pero me dijo que prefería ir con nosotros, así que se adaptó a una fiesta infantil con pizzas, luego a la comercial mexicana porque tenía que comprar despensa. Ella se compró su café con cafeína.

Al final de cada noche, tomábamos un café o un té o una leche de fresa para Santi, ella se conectaba desde mi computadora con su familia, bajaba sus fotos y finalmente se retiraba a su recámara para escribir su diario. Nosotros nos quedábamos un rato viendo la tv.

El domingo la dejé en el metro Copilco y pasó una muy interesante y maratónica caminata por el centro, Tlatelolco, la Villa en compañía de nuestra estimada coordinadora Paty.

El lunes nos fuimos a la UNAM, Tlalpan, un día frío y lluvioso. Santi y yo nos fuimos a un centro comercial a tomarnos la foto de reyes y como no le gustan las tiendas, la dejé en metrobús a que recorriera la ciudad desde Tlalpan a Reforma. Desafortunadamente ese día ambas nos molestamos un poco porque quedamos de pasar por ella a las 18:30 en Dr. Gálves pero nos falló un punto especial, así que yo daba vueltas y vueltas viendo cómo se agotaba la gasolina y mi paciencia, sin poder comunicarme con ella porque no usa celular, y sin poder detener el auto en Insurgentes, y ella sin poder comunicarse conmigo porque anotó mal el último número de mi celular. Eran ya las 19:30 cuando Santi me dijo YA MAMÁ VAMONOS y le dije, de acuerdo solo déjame ver del otro lado de Insurgentes, así que con lluvia, frío y cansancio buscamos estacionamiento y a buscar a Odile, en eso la vi en la otra esquina. Y molesta, ufff la verdad aprendí que jamás vuelvo a ofrecer de buena fe pasar por nadie, porque ninguna tenía que estar molesta. Y a mí sí me molestó que ella se molestara. Fue un evento donde nadie tenía que molestarse. Si le dije, bueno para que no traes un celular en esta enorme Ciudad de México, Ese día, ya ni cenamos. Yo agotada y adolorida con mi hernia umbilical, ella enfadada y reclamando y Santi mega agotado.

Al día siguiente, se fue a Puebla con una amiga de la primaria, la lleve a la estación de Taxqueña, y es que mi error fue no decir TE DIGO COMO LLEGAR PERO SI QUIERES QUE TE LLEVE PUES CORRE LA GASOLINA POR TU CUENTA. Pero fue mi error. La dejamos y regresó el miércoles en la tarde. Bastante agotada y adolorida porque recibió la dosis de la corrupción de los camiones en el DF que no son regulados por nadie a pesar de que son unos animales para manejar. Para estos cafres debería ser el reglamento. Así que se cayó del camión y se lastimó la espalda, las rodillas, la cadera. Pero no quiso asistencia médica, ni siquiera la vacuna del tétanos porque se hizo una cortada con la lámina oxidada del camión, pero dice que ella jamás se va a vacunar de nada porque es meterte virus al cuerpo. En fin, yo traté de apoyarla. Solo le pude dar una pomada. El Dr. Peralta estuvo al pendiente. Cenamos rosca de reyes con unos amigos y a disfrutar un poco a los Reyes Magos. Le tocaron todos los muñecos, así que desde Francia nos enviará mentalmente los tamales.

El jueves ya descansadas nos fuimos a mi clase de francés. De ahí a caminar por todo el Pedregal de San Ángel porque upps me había dado cuenta de que por estar preocupada de la visita se me pasó por completo la verificación; así que a pagar multa y sin auto. Le di una guía de la colonia Condesa, la Roma y de San Ángel. Le expliqué como irse al metrobús, le presté mi tarjeta. Nosotros nos fuimos al cine y ella a recorrer la ciudad. Ya por fin, aceptó la llave de la casa, lo cual me quitaba presión. Y es que no aceptaba la llave porque decía que le parecía muy complicado abrir. Si tiene sus mañas, pero no es difícil. Algunos ya conocen la casa. Regresó temprano porque estaba cansada y adolorida de la espalda y la cadera. Y fue sorprendente su caminata de Parque España a Parque Hundido. Impresionante su velocidad y su resistencia.

El viernes se fue con Paty, yo ya sin coche le dije como llegar a metro Viveros. Regresando a casa me encontré a Odile y Paty en casa. Tomamos café y un té delicioso que nos compartió Paty, fotos del recuerdo. Y Odile a prepararse para su regreso.

Tuve la fortuna de que para ser nuestra primera vez, Dios me envió un ángel. Podría describir la experiencia como un cuadro de Monet, lleno de colores, trazos mágicos, calidez. Porque Odile dio a este hogar lo que este hogar necesitaba, sonrisas, calidez, puedo decir que las diferencias que entre nosotros los mexicanos pueden ser elitistas y discriminantes,con la visita de Odile aunque me costó un poco de trabajo adaptarme a ellas, simplemente fluyeron sin grandes problemas dramáticos.

Esta gratificante experiencia me ayudó con una buena persona a que ofrecer y que no, y a que lo mejor de todo es que llegan a dar calidez a los hogares. Por lo menos a nuestro hogar nos dio mucha luz a mi hijo Santiago y a mí. Gracias Odile, Gracias Servas.

Iris Dinorah Estrada Castillo
LA VISITA DE ODILE FUE MUY LINDA, LA QUIERO MUCHO.  

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