I can see you, I am here to be seen.”

Antes de ir a Corea del Sur, para participar en la Asamblea Internacional de octubre de 2018, por primera vez, he estado preparándome intensamente para impartir una charla en inglés delante de un numeroso grupo de participantes sobre la excepcional figura de Mahatma Mohandas Karamchand Gandhi.

Doy por bien empleado mis muchas horas de estudio, lectura, investigación y por qué no decirlo, también nervios, sabiendo que ha sido un importante reto. Creo haber dejado a España en buen lugar por los comentarios recibidos y las emociones que han resonado en los corazones de los que asistieron.

 

Quisiera ahora, tras esta introducción, explicar el título que encabeza este escrito. Pues bien, entre el abundante conjunto de presentaciones dentro de la Asamblea, hubo un par de ejercicios de ruptura del hielo entre nosotros.

Me llamó particularmente la atención éste en el que se nos invitó a todos a ponernos en pie y dirigirnos por la sala encontrándonos con cualquiera que fuera que allí estuviera, para mirarnos a los ojos y repetir las frases arriba escritas:

 

Puedo verte, Estoy aquí para que me veas.”

Existe mucha timidez en el ser humano, por muy SERVAS que seamos, arrastramos prevención hacia el desconocido… y llevar a cabo este ejercicio me gustó sobremanera. En verdad, yo fui allí y fui para ser visto y como Secretario de Paz para trasmitir un mensaje vicario de uno de los más grandes seres que han pasado por la tierra.

Aquí dejo esto, pues el meollo de la semana de la Asamblea, ya lo ha presentado el Sr. Presidente Gabriel, y puesto que yo fui el único español que participó en la Vuelta Ciclista, de los 11 españoles que asistimos al encuentro, me centro en ello. En otra ocasión relataré algo de mi experiencia por Corea y Japón, que llevé a cabo tras la finalización del evento ciclista.

Me enteré tarde de la Vuelta Ciclista, he hice mi inscripción económica posteriormente a la inscripción de asistencia a la semana de la Asamblea, igualmente ofrecieron poder conseguir una camiseta de ciclista con los distintivos estampados en ésta, a lo que también me apunté.. Tres abonos por transferencia bancaria, que si se hubieran hecho de una vez no me habrían salido tan onerosos.

Me entregaron la camiseta al llegar al albergue de juventud así como todo un conjunto de regalos que me invitaron a deshacerme de muchas de las cosas que llevaba en mis maletas. Un proceso de intercambio que duró todo mi viaje por Corea y Japón a lo largo de 1 mes y tres semanas. Tristemente para mí, esa camiseta me desapareció antes de ponérmela… puesto que no era obligatoria, especialmente por el frío que hacía y no se podía lucir, tampoco era cuestión de dolerse por ello. Es tanto lo que se recibe que hay que permitir que algunas cosas cambien de mano.

Se nos convocó un día antes de salir para entregarnos una lista de los participantes que veníamos del extranjero y allí descubrimos que éramos 11 mujeres y 11 hombres de los siguientes países:

4 de Canadá

3 de Francia

2 de Méjico

2 de Irlanda

2 de Alemania

2 de USA

1 de Nueva Zelanda

1 de Australia

1 de Suiza

1 del Reino Unido

1 de Suecia

1 de la República Checa

1 de España…… y 25 coreanos.

Los asistentes coreanos fueron 25, pero creo que no todos eran de SERVAS, puede que fueran amigos amantes de la bicicleta con interés por hacer este recorrido y contactar con un buen grupo de extranjeros simpáticos.

corea01

Estuvimos en tres hoteles muy diferentes unos de otros. En todos tenían el sistema ONDOL, calefacción instalada por debajo del suelo, algo que viene desde muy antiguo y para combatir el riguroso clima invernal que azota esa península.

En el albergue en el que nos quedábamos en Seúl nos permitieron dejar nuestras maletas con etiquetas que reflejasen a quién pertenecían. Yo dejé dos y al volver del “Peace Ride”, dejé una, pequeña que recogí tras mi viaje por Japón. Era la última maleta. Fueron muy amables.

A decir verdad la mayoría de los ciclistas extranjeros éramos de cierta edad. Yo mismo advertí de la mía para indicarles que no sé qué tal rendiría. Me respondieron que no me preocupase y que tratara de entrenarme antes de volar para Corea. Así lo hice y todos fuimos capaces de terminar bien la vuelta. Un par de entre nosotros solicitaron bicis eléctricas que luego al final nos dejaron probar para comprobar la maravilla del invento. Yo preferí usar las de siempre, me había llevado desde mi casa unas alforjas de bici, ya que no se nos comunicó qué tipo de bici utilizaríamos, pero luego no tenían soporte de alforjas así que se las regalé a uno de los organizadores que se quedó sorprendido de mi regalo. Aprendiendo a soltar. Cuanto más vacío haces, más y novedoso es lo que te llega.

Los coreanos han demostrado que son unos excelentes organizadores. En una ocasión nos llevaron a visitar un palacio y nos formaron en grupos siguiendo a un@ guía que llevaba una banderita para no perdernos en el metro.

Lo mismo hicieron en la formación de los grupos de bici. Todos los grupitos de 5 ó 6 ciclistas se daban encuentro para salir juntos y así comprobar que no faltaba nadie.

Entre los coreanos había gente joven, fuerte y entrenada y creo que a veces deberían sentirse algo incómodos con nuestra lentitud. Para dar alcance a los más rápidos llegada una recta yo tenía a uno que me decía desde atrás: “Go!, go!, go!!!” se acercaba a mí y poniéndome una mano en mi espalda me impulsaba para que cogiera carrerilla.

corea02

Curiosamente a pesar de tener un catarrillo que no se me curaba, el esfuerzo respiratorio debió reforzar el sistema inmunitario y creo que me lo curó. Sin lugar a dudas un poco de ejercicio, fuera de lo común, es un empujón también en lo emocional. Reconoce uno, que es capaz de más de lo que piensa que puede hacer. Realmente muy satisfactorio.

corea03

El camino de la bici discurrió en principio a lo largo del río Hang que pasa por Seúl, pero luego ya nos fuimos separando de éste para seguir por excelentes vías exclusivas para los ciclistas. Puesto que en ocasiones los tramos eran más largos de la cuenta, nos habían facilitado desplazamientos en tren. Los más fuertes continuaron pedaleando y los no tan entrenados cogíamos el tren como puede verse en la foto de arriba.

Verdaderamente, la belleza del mundo se manifiesta de manera diferente en cada país y haber podido llevar a cabo esta gran escapada ha sido un verdadero regalo, ya que, luego, hacerlo por uno mismo no es tan fácil, ya que la mayoría del personal de SERVAS que te acoge suele ser de las grandes ciudades, a no ser que hayas sido excepcionalmente previsor, como lo hizo Anouk con gran anterioridad.

corea04

Las pequeñas mochilas que nos permitieron llevar eran transportadas por un coche y nos las entregaban al final del día para nuestro aseo y cambio de ropa. Menos mal que no fue muy larga la gira pues el sudor exigía lavar la ropa y no se tenía tanto tiempo para secar la ropa.

Nos llevaron a restaurantes típicos de Corea, como puede verse. Hay que estar en forma de las articulaciones de las piernas para estar sentado en el suelo durante toda una comida. Tras de mí veras a la joven mejicana Lilly Beltrán, con jersey gris, que ostenta el cargo de Traductora del inglés al “español” y que rechazó una bici de tipo masculino dándosele otra que era casi de niña, lo que se le hizo “cuesta arriba”, nunca mejor dicho.

corea05

Quisiera terminar comentando que los meses de octubre y noviembre son los que se consideran más aceptables para visitar Corea y Japón, tanto por el clima como por el cambio de color en las hojas de los árboles. Podéis ver la multitud de colores.

Los organizadores tuvieron en cuenta muchos detalles. No sólo nos llevaron por lugares de extraordinaria belleza sino que fueron siempre comprensivos con nuestras capacidades. No hubo nada grave que lamentar. No hubo nadie que se perdiera. Incluso el día de la lluvia, que aunque esperamos a que escampara no tuvimos más remedio que salir bajo la lluvia, pero luego nos llevaron a una SAUNA PÚBLICA , en la que disfrutamos de abundantes y diferentes cámaras, de calor, de húmedad, o más secos, con piedras ardientes… que visitamos todo el grupo en conjunto y luego pasamos a las zonas de sexos separados para disfrutar en la desnudez con la que vinimos al mundo con piscinas de más calor o más frío conforme a nuestra resistencia y a tumbonas sobre el suelo en la que descansar. Nos quedamos boquiabiertos de lo bien que se lo montan estos coreanos.

Hubo, ya casi al final, una reunión en el hotel más lujoso el último día, para poner individualmente en común nuestra experiencia, para aquellos de lo decidimos así, y cada cual expresó su impresión de lo que había vivido en los doce, o algo más días que llevábamos en este país.

A mitad del camino tuve la grata sorpresa de darme encuentro con nuestro Presidente que aunque me lo había advertido, no me lo espera. Me encantó verle con su formidable espíritu de siempre. Nos hicimos algún “selfy” y charlamos de lo bien que estaba yendo toda la “Peace Ride”, considerando que en España no estaría mal que les emulásemos.

He pensado en Pedro SERVAS de Renuncio, un pueblecito cercano a Burgos, que ha movilizado a centenares de personas para que sigan practicando este bello deporte y ha exigido los carriles bici por activa y por pasiva a las autoridades de Burgos.

Este señor sería el indicado para preparar y guiarnos en algo similar a lo que hemos vivido en Corea.

Y termino con palabras del poeta español Moisés Garcés:

DESDE EL CAMINO TAN SOÑADO

QUE BUSCA A DIOS SIEMPRE INFINITO

POR LEJANÍAS ASOMBROSAS…

DESDE HIROSHIMA Y NAGASAKI

AÚN NO LAVADOS TODAVÍA

DEL GRAN PECADO DE LOS SIGLOS…

YO TE PIDO LA PAZ…

 

Luis Carlos Rodríguez Leiva.

Secretario de Paz SERVAS España

Facebook

Instagram

Encuentro Ibérico 2016, Portugal-España

Una foto publicada por Servas Spain (@servas_esp) el

Miembros Servas

Anfitrión - Host Guías - Day Hosts Viajeros - Travellers Hosters

Cómo hacerse miembro

Información, procesos y documentación necesarios para incorporarse a Servas España como socio.

Historia

Origen y fundación de Servas Internacional.