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He regresado hace poco de un viaje de dos semanas por tierras portuguesas …

 

Aún con la resaca de lo vivido, rememoro imágenes, sensaciones, gentes, y me doy cuenta de que los momentos más intensos, los que han quedado grabados en mi retina y que perdurarán en el tiempo, son fundamentalmente, los momentos compartidos. Es un país hermoso, acogedor.

 

No he tenido demasiada suerte con el tiempo (me vi obligada a comprarme un chubasquero y otro paraguas porque el mio se quebró) pero sí con los encuentros Servas,

 los amigos – bueno, amigas J- ¡que me han acogido, abierto sus casas y ofrecido su tiempo! Definitivamente el viaje sin ellos no hubiera tenido este nivel de calidad emocional, humana, vivencial…

 

Gracias a los amigos Servas he podido disfrutar un evento cultural en Porto, una vendimia y fiesta posterior en la zona del Douro, escuchado cantar fados en el barrio de la Alfama, ... y, sobre todas las cosas, ¡he compartido vida, risas, experiencias, paseos, comidas!

Gracias a todas vosotras: ¡Amelia, Celia, Isabel, Manuela, Angelina, Carla! Espero que nos volvamos a ver pronto.

Vuelvo a casa contenta y reforzada por la experiencia de ser Servas y de vivir la fraternidad y la solidaridad entre las personas.